Espacios

 

Cada uno de nosotros tenemos nuestro espacio vital.

Lo modificamos según necesidades, épocas o momentos. O no lo modificamos nunca. Deseamos volver y permanecer en él,  siempre que podemos y nos dejan.

Hay espacios que nos protegen y nos envuelven, aportando a nuestro yo, un sustento y un rincón de independencia. De soledad necesaria, de creatividad  o de muy beneficiosa higiene emocional.

Cada uno lo puede utilizar para aquello que quiera, simplemente estar o simplemente subsistir.

La silla que simboliza este espacio pático, es el lugar que representa nuestro inicio en la sociedad, nuestra apertura al conocimiento.

Es el lugar por el que todos pasamos inevitablemente.  Para formar nuestra mente y cultivar nuestro espíritu, con más o menos fortuna.

Nos sentamos en ella por primera vez para compartir nuestro yo,  frente al nosotros, vosotros, ellos, ellas.  Somos sociabilizados en la escuela, introducidos en el espacio común.

En la silla escolar compartimos por primera vez el tiempo y el lugar.  Donde prolongamos frente al otro nuestras  inquietudes, miedos y alegrías. Y así lo iremos configurando.

Sin darnos cuenta estamos comenzando nuestro recorrido en la construcción de nuestro espacio vivencial. Muchos años después, será lo único que arrastraremos donde queramos dirigirnos.

Mamen Navarrete.

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