“Encuentro en Sonora” por Jose Luis Vidal Coy

“Encuentro en Sonora” exposición de fotografía por Jose Luis Vidal Coy y  tertulia sobre la figura del escritor Roberto Bolaño, con Ginés Sánchez, novelista; IX Premio Tusquets Editores. Jesús Montoya Juárez, profesor de literatura; Facultad de Letras (UMU). Patricio Peñalver, escritor y periodista.

Miércoles 26.   20h.

“Siempre quise ir a Sonora. Desde crío. A través de mi madre cayeron en mis manos tres novelas de Karl May que fueron parte de la primera adolescencia de mi tío Juan José. Lo sé porque están fechadas. En ellas, Old Shatterhand recorre las sierras y desiertos del norte mexicano con “su” indio Winnetou, jefe de los apaches. Una de esas cosas grabadas en la vieja memoria que otra hace aflorar. Así pasó cuando llegué a la tercera y última parte de las andanzas de los realvisceralistas a los que Roberto Bolaño llamó Los Detectives Salvajes. Es aquella en la que reaparece García Madero con su Lupe, acompañados, cómo no, de Belano y Lima a bordo del Ford Impala del padre de las Font para proseguir su búsqueda de Cesárea Tinajero, perseguidos por el padrote Alberto a bordo de su Camaro con su cuate, policía y guarura.

Las correrías de los cuatro huidos me hicieron regurgitar desde mi subsconciente las de Shatterhand y su socio indígena por la Sierra Madre, las orillas del Mar de Cortés, los desiertos sonorenses y arizónicos… En unos y otros periplos hay malos y buenos; personajes pintorescos y otros turbios; acciones deshonestas y limpias; violencia y calma. Durante casi tres semanas perseguí los espectros de Belano, de Lima, de García Madero, de la Lupe… Recorrí desordenadamente Cananea, Magadalena, los dos Kino, Bavispe, Bacanora, Banamichi, Mazatán, Moctezuma, Huásaba, Cucurpe, Huachinera y algunos otros sitios del norte del Estado de Sonora por los que luego supe que Bolaño jamás pasó.

No llegué a ver mis fantasmas perseguidos. Como me había pasado en mi seguimiento anterior por el De-Efe, sólo llegué a intuir sus presencias en muchos lugares que los me recordaron. A ellos y a las palabras de Bolaño. Tampoco encontré apaches sucesores de Winnetou, desplazados ahora al norte de la frontera con Arizona, donde ganan su prosperidad con el trasiego de otros indígenas que vienen de bastante más al sur. Pero, a cambio, pude contemplar los escenarios novelescos que nunca, sobre todo de crío, hubiera imaginado alcanzar”.

j.l.vidal coy

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