La Linterna Mágica de Pascual Martínez

El fotógrafo Pascual Martínez  (Murcia,1977) consigue la mención de honor del Premio de fotografía que el Ministerio de Cultura otorga anualmente.

Ya en 2010 se alzó con el primer premio del certamen fotográfico que anualmente convoca el Ministerio de Cultura, con un trabajo sobre “mujeres en su ámbito doméstico”. Dos años después el fotógrafo y miembro fundador del colectivo fotográfico murciano Omnivore, obtiene una mención honorífica, del mismo premio, por su trabajo “La linterna mágica”. Un trabajo fotográfico realizado durante los meses de julio y agosto de 2012, en los que se dedicó a visitar y documentar todas las salas de cines de verano que quedan abiertas en la Región de Murcia.

Desde muy temprana edad alimenté mi afición al cine, gracias a las salas de cine de verano. El cine al aire libre, tal y como lo entendemos no dejara de existir, está claro que las proyecciones digitales se podrán seguir haciendo y que siempre habrá plazas o lugares públicos en todos los pueblos donde se podrá disfrutar del cine. Pero el espacio en sí, su interior y su exterior, la dedicación y el trabajo artesanal, la música con la que nos deleitan en las esperas entre película y película de la sesión doble, el olor a bocadillos y carne a la plancha de la cantina, mezclado con la tortilla de patatas, esta abocado a la desaparición”, todas estas razones son las que llevaron a Martínez a realizar este trabajo. Fotografías que no hablan solo desde la nostalgia, hablan de los espacios, de las salas en sí, de la importancia que tuvieron en ciudades como Murcia y Córdoba que debido a las altas temperaturas que soportaban en verano y la falta de refrigeración de las salas de exhibición de la época, colocó a la cabeza en número de espacios dedicados al cine a una ciudad como Murcia, por encima de ciudades como Madrid y Barcelona. En los años 60 se llegaron a alcanzar 122 salas en la región, y en la actualidad solo quedan 7 en activo.

En repetidas ocasiones visitó las salas de verano, para documentar que a pesar del tiempo, existen rescoldos de supervivencia. A pesar de que la industria americana ya haya anunciado que en 2014 dejará de distribuir copias de películas en 35mm. Con lo cual la subsistencia de estas salas que a día de hoy siguen contando con los antiguos proyectores, se verán abocadas al cierre o la modernización con sistemas digitales, cosa casi imposible debido a la precaria situación a la que están sometidas.

Las imágenes presentadas, son tan solo una muestra del trabajo realizado que pretenden ser el testimonio silencioso de que todavía persisten las salas de verano, donde poder respirar tranquilidad, alejarse del ajetreo diario y disfrutar de una temperatura agradable a la vez que se observa el respectivo film, quizás aquella cinta que se quiso ver en el cine de estreno, y que los cines de verano nos brindan esa nueva oportunidad de ver en pantalla grande.

Este trabajo formará parte de una exposición colectiva, que recogerá todos los trabajos premiados y que se inaugurará en el Museo del Traje en Madrid a mediados de este año, coincidiendo con la entrega de los premios por parte del Ministerio de Cultura.

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