Blanca Galindo. “Building a Home”


JAVIER CASTRO
escribe que: “Blanca Galindo recuerda en su texto “Fotografiar hasta el final de los días” que ya en los años treinta Siegfried Kracauer reflexionaba sobre las fotografías como una exortización de la muerte, como si al recoger el mundo en instantáneas “las fotografías quisieran desterrar a través de su acumulación, el recuerdo de la muerte que está presente en cada una de las imágenes de la memoria”. La paradoja como apuntó Barthes es que, al renunciar al monumento hemos encargado la tarea del recuerdo a algo frágil, mortal y efímero como la fotografía. En este caso la artista mira el álbum familiar, unas imágenes conmovedoras en su simplicidad y pobreza: habitaciones vacías, ventanas tras las que se vislumbran los desmontes y laderas aún no invadidas por los aludes de construcciones que arrasaron Altorreal tan sólo una década después… Una jacaranda frágil en el jardín, la estantería casi sin libros… Miguel Hernández escribió que sabía que algún día el tiempo se volvería amarillo sobre su fotografía, pero estas imágenes de Blanca Galindo no tienen ese color desgastado de los días pasados sino una luz otoñal, a la vez apagada y brillante; son imágenes del atardecer que encierran la belleza de las cosas que terminan como una canción o el paseo de alguien que vuelve a casa tras el trabajo al final de la jornada. Italo Calvino confiesa en “Las ciudades invisibles” que es imposible explicar cómo es Zaira porque una descripción debería contener todo el pasado de la ciudad, un pasado escrito en las esquinas de las calles, en las rejas de las ventanas, en los pasamanos de las escaleras… en las pequeñas cosas que pasan, en el paseo solemne de un gato por un canalón… Blanca Galindo vuelve a la casa de su infancia no para trazar los planos de un territorio que tan solo es posible cartografiar en el sueño; sino para mirar las esquinas, el paisaje a través del enrejado… para descubrir que allí -en aquella vacía y desolada cocina- crecieron decenas de naranjas como soles de una constelación que alumbrara con su luz el presente”.

Con esta reflexiva y completa introducción nos adentramos en el último proyecto de la fotógrafa Blanca Galindo BUILDING A HOME. Un proyecto personal e introspectivo que se inicia con Nevermoreland, el cual su autora estructura en cuatro partes, siendo esta la segunda y más reciente.




Blanca siempre nos ofrece proyectos de extrema calidad, compaginando una amplia experiencia en el campo de la fotografía experimental y conceptual con la búsqueda de sus inquietudes y sus experiencias vitales, un mundo propio convertido en una fuente de inspiración.

Así describe ella el proceso creativo de Building a Home: “El dos de junio de 1991 murió mi abuelo materno, días más tarde mis padres firmaban las escrituras de la única casa que han tenido en propiedad. Recuerdo que al principio eran sólo cimientos e íbamos a contemplarlos fin de semana tras fin de semana. Recuerdo también que mi padre a veces le pegaba patadas a la obra para asegurar que construían con firmeza. Yo me aburría y jugaba con piedras y arañas porque mi hermano nunca ha jugado mucho conmigo, o al menos eso recuerdo. Tardaron tiempo en construirla y cuando acabaron, cogimos nuestras cosas y allí nos trasladamos. Era una casa demasiado grande para las cantidad de cosas que teníamos y vestir las habitaciones se hacía imposible.
Mi padre lo documentó todo, desde la construcción hasta el embellecimiento exterior. Documentó también habitación por habitación, resultando espacios tan vacíos que resultan ridículos. Me detengo en las fotografías de entonces. La jacaranda era muy débil hace 20 años, y pesar de ponerlo en duda ahora es un señor árbol. Los huequitos de la estantería de obra del salón se han llenado, abarrotados de recuerdos y objetos. Me entretengo en las fotografías de un exterior tan cambiado que es irreconocible. Avisto el exterior desde el interior de las estancias y veo que han crecido muchas casas alrededor pero ya no son tan bonitas. Me detengo en los objetos, algunos nos siguen acompañando y sorprendentemente llevan 21 años en el mismo lugar. Un casa dentro de una casa. Pienso que si esta casa desapareciera, arrastraría con ello una parte de mi”. BLANCA GALINDO.

Blanca Galindo es una joven y polifacética fotógrafa con una extraordinaria seguridad y un concepto claro de su trabajo y del camino que quiere recorrer, con grandes dosis de búsqueda y experimentación, sin fronteras ni interiores, ni exteriores.  Forjada en una rica formación, actualmente cuenta con una demostrada proyección nacional e internacional. Es miembro fundadora del colectivo Mujeres con Pajarita, y forma parte de Omnivore Photo un grupo de fotógrafos con base en Murcia, unidos con un objetivo común; su pasión por entender, crear y contar realidades propias y ajenas.

Este proyecto será presentado en una nueva edición del Salón de la Crítica en la ciudad de Lorca.



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