Mercados del Mundo por Manuel Zamora

Un nuevo espacio expositivo, un lugar lleno de vida y sensaciones, un fotógrafo al que le gustan las gentes y la necesidad actual de encontrar lenguajes y contextos nuevos, para disfrutar del arte de la fotografía en el mismo lugar del pulso de la vida. Todo esto configura la exposición Mercados del Mundo de Manuel Zamora, que desde el sábado 13  podemos disfrutar y sentir en el Mercado de Verónicas de la capital murciana.

 

Manuel (Murcia 1970), es un personaje discreto y sencillo en el trato, pero potente y valiente con sus imágenes. Titulado en Fotografía y Acción Creativa en la Universidad de Elche. Es integrante del colectivo Cienojos, organización dedicada a la dinamización cultural en torno a la fotografía. A él le gusta más “contar que mostrar”, con lo que demuestra su pasión por la fotografía y su debilidad: el acercarse con ella a los hombres y a sus entornos, como si se tratase de un análisis permanente y reflexivo del hombre y sus circustancias, fotografías que no nos dejan indiferentes que nos permiten analizar la pátina social, cómo somos y cómo nos comportamos.

 

Todo lo que envuelve a esta singular exposición y a su autor, lo describe de manera brillante  José Antonio Marcos Botella en la reflexión que acompaña este trabajo, titulado el “Mercader de Verónicas”: “Manuel Zamora, antes que fotógrafo, es un artista de la vida porque se conforma a diario con ella desde su oficio de bombero. Practicar el arte de la vida, hacer de nosotros mismos un objeto artístico es un decreto que la propia disciplina del arte en la modernidad ha impuesto a cualquier creador que desea poner al descubierto, exponer y hacer inteligibles experiencias humanas o tan solo quiera que sus obras representen estas experiencias. Sus viajes por todo el mundo le han proporcionado una victoriosa amalgama de fotografías que ha subrayado este acontecimiento con la vida. Desatemos la aventura de la fotografía de las estacas del hogar; un poco de bohemia en la vida para establecerse en la vanguardia de uno mismo y convertirse en un coloso que destaca a diario contra los accidentes de la naturaleza y los hombres. Frente al destructor terrorismo de los días, la heroicidad tranquila apagafuegos propia de un constructor de pensamientos: un bombero puede compararse en este sentido al alto semblante de un filósofo.
Las llamas de la locura se establecen en la tragedia o la felicidad de la mirada de uno con los otros. Quien fotografía algo deja claramente advertir si fotografía porque el hecho le interesa o porque quiere interesar mediante la fotografía. En este caso exagerará, empleará juegos superlativos y otras maneras retóricas que bromean con lo fotografiado. Entonces fotografía peor, pues con soberbia no piensa tanto en el asunto como en sí mismo. La intención de Manuel Zamora es siempre de la primera clase, aunque en momentos se deje llevar por ciertas ironías o juegos, pero en sus mejores retratos de mercaderes de Nicaragua, Honduras, Marruecos, Italia, Irlanda, Nepal o India se establece un extraño proceder y vínculo por lo captado, tan penetrante y neutro con uno mismo que convierte a estos mercaderes de otros mundos en alucinados derviches ante sus verduras o verdugos que inclementes se esconden o danzan en su carnicería. Sus fotografías nos los devuelven responsables de sus actos; en el fondo libres hasta de su misma presencia fotográfica. Manuel sabe que un hombre libre no culpa a nadie de sus fallos cuando nos seduce desde el otro lado del mostrador para también hacernos felices y plenos.”

 

 

Una apuesta audaz de la Concejalía de Empleo, Comercio y Empresa del Ayuntamiento de Murcia y su apoyo a la dinamización del Mercado de Verónicas y de su Aula Cultural Gastronómica.

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One Comment

  1. Lucas Stranza wrote:

    Las fotos son buenas, el texto es pura palabrería. Sin esencia, vacía.

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