Gráfica Indignada

En el estado actual de las cosas, de movilizaciones ciudadanas y toma de los espacios públicos como lugar de expresión, es inevitable mirar hacia las decisiones sobre cual debe de ser el papel asumido por el artista dentro de las plataformas de trabajo y queja, concluyendo en la disolución del artista como tal y su participación como ciudadano en la protesta. Su aportación no debe conceptualizarse como meramente artística, lo contrario sinceramente pienso sería un error. Su aportación debe ser la de un ciudadano más, que participa de las motivaciones y razones por las que mostrarse harto, y hacerlo desde la parcela en la que sus aportaciones pueden tener mayor sentido.

En una conversación con un artista y amigo, este me hace una observación que me parece importante, me dice que hay una vía en la creación y generación de imágenes dentro de toda movilización tan básica y sencilla como es el uso del bolígrafo y el papel en blanco, en el que se han ido escribiendo pensamientos, reivindicaciones y mensajes. Este modo demuestra la amplitud generacional que engloba el descontento, haciéndose eco de ciudadanos que no participan de las nuevas tecnologías, ciudadanos ajenos a derroteros estetas, pero que han encontrado su modo de hacerse escuchar y que, por otra parte han añadido una estética muy significativa, alejada del refinamiento estético y que, de algún modo, sitúan a los colectivos participantes en unos valores fundamentales.

Señalar los culpables de la situación generada, banca y clase política por delante de todos los demás, es la base de las más de 30.000 manifestaciones acaecidas a lo largo de nuestra geografía en los dos últimos años, aunque se esgrima la cantidad de gente que permanece en sus casas. Desenmascarar las corruptelas financieras, protestar por la injusticia de desahucios, poner al descubierto la degradación de unos servicios públicos cada vez más precarios, sobre todo educación y sanidad pública, reclamar un estado aconfesional, reconocido como tal en la propia Constitución pero con una ingerencia constante de los poderes eclesiásticos en las políticas sociales y educativas, olvidándose constantemente de la “carta magna”, campañas de denuncia de las prácticas bancarias en la ejecución de desahucios y en las negativas a renegociar ante las nuevas circunstancias sociales y económicas, o los propios llamamientos y convocatorias a la movilización y el derecho a manifestarse,…

Todo ello como digo ha ido generando un enorme remanente de imágenes accesibles en archivos públicos, bajo licencias copyleft, susceptibles de un uso verdaderamente democrático, ejemplo de una Democracia Real.

Voces con futura, plataforma que en un principio lanza una gran batería de material gráfico de apoyo a las movilizaciones, y donde es fácil identificar la mano de grandes estudios de diseño gráfico, sobre todo catalanes,  el caso asturiano de Indignarte ,página web que intenta recopilar trabajos de diferentes disciplinas generados desde el movimiento,  el ejemplo de CERREC, otra plataforma que intenta aglutinar proposiciones  disponibles para dar visibilidad a las conclusiones de las asambleas, conforman un catálogo magnífico de los caminos por los que se mueve el diseño gráfico actual, en sus más amplias tendencias a nivel de ilustración e investigación tipográfica. Todo esto es un inmenso archivo de realizado por profesionales desprovistos de marca o nombre propio, trabajos en los que es fácil reconocer un talento y un saber hacer de publicistas, diseñadores, fotógrafos y creativos puestos al servicio de las diferentes iniciativas. Desde estudiantes de escuelas de arte y diseño a grandes y prestigiosos estudios de proyección internacional se han puesto manos a la obra, codo con codo a lanzar cientos de propuestas gráficas recogidas en Blogs y páginas Webs.

Acción Mutante

Lo patente en la evolución después de las experiencias acumuladas en estos meses de lucha y diálogo intenso, es que no sólo ha tomado forma una serie de colectivos con objetivos mucho más definidos, sino que todo ello ha dado como fruto una forma de actuación, algo que alguien denominó la acción directa como una de las bellas artes, una agilidad a la hora de aportar elementos que conformen una posición, por mucho que la clase política se empeñe en criminalizar a una ciudadanía que hace uso de sus derechos y a los que se supone ellos deben un servicio público, pero esto ya es otra historia.

Javier Ávila

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