Imogen Cunningham.

La Fundación Mapfre, como viene siendo habitual, nos ofrece a partir del próximo 18 de septiembre en la Sala Azca, una nueva exposición destinada a destacar y recordar a los grandes de la fotografía de todos los tiempos. En esta ocasión la primera retrospectiva de la fotógrafa estadounidense Imogen Cunnigham (Portland 1883-1976).
Una estética cuidada, composiciones pausadas, abstractas y elegantes, y sus ilusiones ópticas, hacen que su obra sea definida por muchos como los cimientos de la modernidad en la fotografía.


Formada en la Universidad de Washington en química, donde adquiere su base científica para el tratamiento de sus imágenes. Imogen trabajó en el estudio retrato de Seattle Edward S. Curtis, el fotógrafo que produjo los veinte tomos de “El indio norteamericano.” Aquí aprendió las técnicas de la impresión de platino. En 1909 la hermandad de mujeres de Pi Beta Phi, le otorgó una beca para estudiar química fotográfica en Dresde. Su tesis, publicada en Alemania “Uber Selbstherstellung von Platinpapieren piel Tone braune,” se traduce en “Acerca de la auto-producción de documentos de Platino en tonos marrones.” En este documento se insta a la utilización de la mano de papel recubierto para impresiones de platino, tanto más conveniente y más fácil de manejar que el papel comercial.

Al regresar de Alemania, Imogen abrió un estudio fotográfico en Seattle. Allí, ella fue el único fotógrafo miembro fundador de la Sociedad de Artistas de Seattle. Imogen Cunningham expuso con frecuencia en Seattle, fotografías de foco suave de cuadros románticos con ella y sus amigos en escena. Publicó “La fotografía como una profesión para la Mujer“, un artículo instando a las mujeres a emprender carreras en distintas profesiones. No para superar a los hombres, sino para tratar de hacer algo por sí mismas.
Durante toda su trayectoria expuso en numerosas instituciones de EEUU y dió clases en la Escuela de Bellas Artes de California en San Francisco.
En 1914, su primera exposición individual se celebró en el Instituto Brooklyn de Artes y Ciencias.

En la década de 1920, Cunningham volvió su atención a los desnudos artísticos de amigos y familiares y el estudio de las formas vegetales que se encuentran en su jardín. Los resultados son asombrosos, un cuerpo impresionante de trabajo compuesto de formas audaces y contemporáneas.
Sus imágenes florales formales y sensibles a la larga se convirtieron en sus imágenes más aclamadas.
A finales de esta decada, Imogen era un hito en la fotografía más avanzada y experimental de la época en la costa oeste donde residía.
Miembro fundador del famoso Grupo F/64, colaboró con revistas como Vanity Fair y estuvo en contacto con el cine en Hollywood efectuando numeroso retratos de los actores de la época. En Nueva York coincidió con Alfred Stieglitz, y elaboró lo que ella llamó “fotografías robadas” del ambiente de Manhattan.
En 1956, ya con 73 años de edad, se organizó una exposición suya en Nueva York que le rejuveneció, viviendo nuevos tiempos de reconocimiento y revalorización. Viajó nuevamente a Europa coincidiendo y retratando a fotógrafos como August Sander o Man Ray.

Fue elegida miembro de la Academia Nacional de las Artes y las Ciencias, recibió un grado honorario de Doctor en Bellas Artes por la Universidad de California, galardonada con una beca Guggenheim para imprimir desde sus negativos tempranos. La University of Washington Press publicó su primer libro, “Imogen Cunningham:. Photographs“. La Institución Smithsonian adquirió una importante colección de su obra.

Destacada retratista, un paseo por su extensa obra nos ofrece su mundo cercano y su capacidad para captar la fragilidad de las cosas.
De obligada visita.
Comparte!


Deja un comentario